PONENCIA: APENAS DESTELLOS DE LA LUCHA RURAL EN EL CUARTO FORO MUNDIAL DEL AGUA, CELEBRADO EN MÉXICO (2006).

Jaime Peña Ramírez Institución: UNAM, FES Acatlán, Programa de Investigación. E mail: jiper48@yahoo.com.mx

Abstract

El cuarto Foro Mundial del Agua (FMA) realizado en marzo del 2006 en México reflejó nítidamente los intereses globales en favor de la gran corriente que arrastra al recurso al estatus de mercancía y a la humanidad, a la desesperanza. Aquellos intereses se notaban en la forma, el contenido, así como en las reglas de participación: enviar la ponencia con algunos meses de anticipación, vía Internet, resignarse a presentar en el lugar y tiempo indicados por la autoridad gubernamental mexicana (Conagua), ajustar el tema a Acciones Locales (es decir, soluciones a problemas específicos), dejar en manos de la burocracia los resolutivos de mesa y finalmente, pagar por la asistencia. Esto último desalentó la participación de mucha gente y lo otro, impidió discutir, razonar, recomendar seriamente, decidir acciones para el futuro del agua. Por suerte también, en el llamado Foro Alterno, se demandaba declarar el agua como un derecho humano, se denunciaban casos en el Tribunal Latinoamericano en defensa del agua y sobre todo, se expresaban inquietudes rurales: contra la amenaza de expulsión de pueblos a inundar por las obras hidráulicas; denuncias contra la extrema contaminación que sufren los cuerpos de agua nacionales y contra la escasez rural del agua en México, acaparada por las grandes urbes. La lucha rural por el agua es hoy semejante a la lucha por la tierra que inauguró el siglo anterior, aunque opera como una lucha defensiva: a la agricultura de riego se le acusa de un enorme desperdicio y derroche, aunque los agricultores se defiendan en tanto soporte de la alimentación nacional y responsabilidad del Estado en la administración y control del recurso. La ciudad y la industria pelean el suelo y el agua agrícolas. El grueso de los recursos públicos se destinan a las grandes urbes y estas se transforman en verdaderos embudos del agua nacional. Los pueblos y la agricultura de temporal son espacios abandonados por el agua y por el Estado, pero cuando llegan a tenerla, como en el caso de las etnias remontadas en los bosques nacionales lluviosos, el agua se transforma en objeto de discordia con el capital, las urbes y la industria. Una lluvia fina, accidental en el marzo capitalino, ensuciaba los coches de la ciudad, devolviéndoles sólo parte de los contaminantes que envían a la atmósfera. Los campesinos se negaron a pagar 120 dólares diarios multiplicados por siete días maravillosos del Foro Mundial que haría del agua el tema de algunos culpables de su agotamiento y contaminación. La ecología política se enriquecía con el evento porque se identificaban los mismos culpables en los grandes negocios con el agua; el agua, no se enriquecía.


Introducción

El agua limpia-dulce para el consumo humano es hoy objeto de discordia: en todos los contornos se observan ya luchas por el agua que están dejando atrás, conforme a muchos especialistas, las luchas por los energéticos (petróleo) entre

países, regiones y usuarios. En este contexto, la agricultura mundial bajo irrigación se vuelve foco de atención por su gran demanda de agua, estimada en 60-70% del total consumido por los humanos. La industria y las urbes, constituyen el 30% restante de la demanda. La agricultura y la industria, así como la ciudad y el campo en el capitalismo, se desenvuelven de modo contradictorio en una lucha por el espacio y por el agua. El capital se desarrolla sobre una base industrial y en el espacio urbano por excelencia; inclusive, la agricultura tiende a industrializarse, en el sentido de abreviar el tiempo de maduración de los frutos de la tierra, comprimir el espacio, homogeneizar los procesos de trabajo, organizarlos, etc. A su vez, el capitalismo tiende a suprimir todo vestigio de sectores “atrasados” tales como la vieja producción rural. Esto conlleva la supresión del campesinado, fenómeno que hemos visto acelerarse en el último siglo. Así, a principios de 1900 las ciudades mexicanas concentraban menos de la quinta parte de la población nacional, mientras que al cierre del siglo, esta relación se invierte; los campesinos eran el grueso de la población en aquel entonces, así como el producto que aportaban; al cierre del siglo la PEA agrícola es del 27% y su aporte no supera el 10% del producto nacional. En el transcurso del siglo, prospera una moderna agricultura bajo irrigación como una actividad depredadora o “minera”, en tanto mina los recursos naturales. En primer lugar, el agua deja de fluir libremente: se retiene en pequeños o grandes almacenamientos, hecho que impacta negativamente los hábitats por el desajuste hidrológico que provoca, o bien, se extrae del subsuelo, de escurrimientos o almacenamientos subterráneos naturales que tienden a sobreexplotarse, como resultado de la característica expansiva del capital. Como corolario, la agricultura de irrigación ha desarrollado un sistema productivo sustentado en un paradigma energético-productivo centrado en el petróleo, acompañado de agroquímicos cuya aplicación afecta la vida toda. Así, la agricultura como rama sufre el proceso de modernización frente a la ciudad y la industria; los campesinos empobrecidos que van quedando en ella, aquellos que no emigraron, sufren con todo rigor los embates del capitalismo. A la de riego se le exige productividad, racionalidad en el uso del agua (que se mide en función del valor del producto obtenido por hectárea y metro cúbico de agua aplicada), eficiencia (no desperdicio), competitividad y menor contaminación. Por último, lo rural se califica de atrasado, proclive a la pobreza y a las enfermedades y además, sucio: los pobres del planeta se declaran los grandes contaminadores; 40% de la humanidad cabe en esta categoría y defeca al aire libre, hecho que contamina el recurso para su propio mal, conforme a datos aportados en el FMA.

Estas consideraciones preliminares nos permiten exponer enseguida algunos rasgos del IV FMA.

I Antecedentes del IV Foro Mundial del Agua

[H1] A raíz de las evidencias de la crisis del agua, los organismos internacionales (ONU, OCDE, FMI, BM) así como algunas de las grandes empresas globales interesadas en los negocios con el agua, echan a caminar en los noventa del siglo XX estrategias de cuidado, vigilancia, evaluación y administración del recurso a nivel mundial. En tales estrategias resalta el FMA, encargado al CMA (Consejo Mundial del Agua), mismo que fue expresamente creado para su organización en 1996. En este Consejo participan 300 miembros de 50 países, ONGs, inversionistas de importancia mundial y algunos gobiernos indirectamente, puesto que no es un organismo intergubernamental. El FMA en sus diferentes versiones (Marruecos-1997, Holanda-2000 y Japón­2003) ha sido un espacio de diagnóstico de los problemas humanos que tienen que ver con el agua: escasez y contaminación son los aspectos más tocados (se pueden traducir también en abasto y saneamiento). El primero de estos implica valorar las deficiencias de agua y proponer estrategias de solución, mismas que hasta ahora, han sido insuficientes; los compromisos de hace 6 años establecidos en Johannesburgo (Declaración del Milenio) no pudieron cumplirse. A nuestro juicio, el nudo principal que impide lograr las metas, es que el recurso se ha convertido aceleradamente en una mercancía. A su vez, los organismos internacionales no parecen interesarse en detener este proceso para lograr una mayor equidad en la distribución del recurso. Es entendible entonces, que se ofrezcan desde el primer FMA amplias y bien fundamentadas explicaciones sobre las manifestaciones de la llamada crisis del agua, dejando de lado las raíces de cada uno de los matices de esta crisis. A pesar de esto último, uno de los grandes logros de los foros ha sido la enorme información desplegada sobre el agua, entre la que sobresale la valoración de la cantidad y calidad disponible y la identificación de los riesgos por exceso o contaminación. A su vez, el FMA ha provocado sin proponérselo, la realización de foros alternativos de denuncia contra lo que llaman los verdaderos responsables de la llamada crisis del agua desde una visión crítica. Los argumentos de los organismos internacionales y las empresas globales para implantar una política en favor de la privatización del recurso han tenido que sistematizarse en todo un cuerpo paradigmático. Entre los conceptos que ha generado la crisis del agua en la globalización, resaltan el desarrollo sustentable (desprendido de la crisis ecológica en general); en el tema del agua se aplica este, junto al concepto de gestión integrada de los recursos hídricos, enmarcada en una visión ecosistémica, que identifica la cuenca hidrológica como unidad de análisis. De este se desprende el concepto de presión hídrica, derivada de combinar variables explicativas de la crisis del agua (población, actividad económica, disponibilidad del recurso, entre otras); hidrosolidaridad, refiriéndose al manejo de la cuenca con una acción humana solidaria y pago de servicios ambientales, entre otros muchos nuevos conceptos.

[H2] Esta hidrovisión, poniendo nuestro escrito a tono, muestra la parte optimista del problema, que genera conceptos-aspiraciones para explicar y enfrentar la crisis del agua; sin embargo, este paradigma dominante (Khun, 1962) no logra prosperar porque está vinculado a una ideología privatizadora de los servicios del agua y a una opción mercantil para la salida de la crisis. En contrapunto, en el IV FMA coincidieron analistas de todo tipo, escritores serios y también una crítica paralela en el Foro Alternativo, que se creó para denunciar el despliegue de la privatización del agua en sus diferentes versiones. Entre los asistentes al Foro Alternativo tuvimos a Danielle Miterrand ( Francia), Adolfo Gilly ( México) Oscar oliveira (Bolivia), entre otros muchos luchadores sociales, además, Representantes de organismos ambientalistas internacionales como

Council of Canadians, responsable del proyecto Planeta azul, Amigos de la Tierra Internacional, Redvida, Movimiento Italiano por un Contrato Mundial del Agua, así como organizaciones altermundistas como Corporate Accountability International, que lucha contra las prácticas abusivas de empresas trasnacionales, y War on Want, que encabeza la campaña de denuncia por la apropiación de fuentes de agua potable de la empresa Coca-Cola, señalaron que denunciar las "abusivas ganancias de las trasnacionales y hacer evidente el enorme negocio que representa privatizar el agua, debe ser una tarea prioritaria para todas las organizaciones” (La Jornada, 18 de Marzo). Estas organizaciones llegaron al final del encuentro a una declaración: …

El agua debe ser considerada un bien común, garantizar su acceso como derecho humano y rechazar cualquier modelo en el que se le considere mercancía. Su gestión y control debe permanecer en el ámbito público, comunitario, participativo y sin fines de lucro.

En el formato del FMA, los organizadores y promotores definieron previamente la agenda de discusión, ubicando las ideas principales de “líderes”, que coinciden con áreas de los propios organismos internacionales. Las ponencias preelaboradas por los líderes temáticos servirían como ejes de discusión1. La revisión de los materiales preparados para el Foro (tres discos compactos) permite analizar la forma de abordaje y el contenido de los temas-problemas identificados. Los materiales se presentan divididos en Documentos Regionales y Documentos Temáticos; estos a su vez, tienen perspectivas transversales. Los temas tocados son el agua para el crecimiento y desarrollo; instrumentación integrada de los recursos hídricos; agua y saneamiento para todos; manejo del agua para la alimentación y el medio ambiente y manejo de riesgos. Enseguida retomamos algunas partes de estos documentos.

II.-Sobre la crisis del agua

En general, los diferentes temas citados no se trataron más allá del análisis convencional respecto a los problemas que el hombre vive con el agua; sin embargo, es interesante, dentro de Perspectivas Transversales, un tema tocado sobre Desarrollo Institucional y Procesos Políticos, que incursiona a nuestro

[H3] 1El tema uno, lo desarrolla el Banco Mundial, con apoyo del Consejo Mundial del Agua (WWC, por sus siglas en inglés) y El Colegio de México (una institución educativa nacional de este país); el segundo tema, de la Gestión de los Recursos Hídricos, se encarga a la ONU, Departamento de temas económicos sociales, junto con la Asociación Mundial del Agua (Global Water Partnership) que promueve a nivel mundial la perspectiva de la GIRH (Gestión Integral de los Recursos hídricos). El tema sobre Agua y alimentación lo desarrolló la FAO y el International Water Management Institute y así sucesivamente.

juicio, con bastante agudeza sobre la crisis del agua. El documento dice al respecto:

…La “crisis del agua” no es el resultado de condiciones naturales, climáticas, o de

procesos que se encuentren enteramente fuera de la esfera de control humano. Por lo contrario,

muchas de las expresiones que asume dicha “crisis”, sea la falta de acceso a servicios esenciales de agua y saneamiento o la contaminación y degradación de fuentes de agua, son consecuencia de acciones humanas. En este sentido específico, puede decirse que la crisis del agua es en gran medida una construcción social. Por ello no queremos decir que se trata de una construcción imaginaria, que sólo existe como un producto de la información o de otros procesos de generación de opinión pública. Más bien, postulamos que la crisis debe entenderse como un fenómeno a la vez social y natural, susceptible de ser registrado y medido con datos objetivos y, a la vez, producido por la acción de los seres humanos en su interacción mutua con el medio ambiente. (El subrayado es nuestro). (p.238).

[H4] Estos postulados no son de los organizadores del FMA, por supuesto, sino de especialistas en ciencia política que recibieron el encargo de analizar el tema y al parecer, lo tomaron con seriedad y con toda franqueza. Por ello, es interesante analizar con detenimiento este apartado que va más allá de la ingeniería, hasta ahora dominante en temas del agua, dada la naturaleza del recurso. De entrada, nos propone el documento lo siguiente: …Los procesos políticos tienen que ver, esencialmente, con el ejercicio del poder, y se pueden entender mejor como (aunque no deben ser reducidos a) un proceso de confrontación entre proyectos políticos rivales a cargo de actores políticos rivales. Los procesos de gebernanza y ciudadanía son

componentes de dichos procesos políticos (p 229). Por una parte, esta crítica desde la ciencia política abre el abanico del análisis multidisciplinario del tema y por otra, nos confirma que efectivamente la crisis del agua obedece a una crisis de la relación entre los hombres más que desprenderla de una crisis abstracta entre el hombre y la naturaleza (Peña R: 2004). Como ejemplos de esto último, veremos adelante 6 casos sobre México presentados en el Tribunal Latinoamericano del Agua, el cuál fue un espacio de denuncia paralelo al FMA.

III.- Opiniones sobre agricultura y agua vertidas en el FMA

Al desarrollar el tema sobre el agua para la alimentación y el medio ambiente, se dice que es necesario aumentar la productividad del agua verde y azul para asegurar la alimentación humana (p. 148) y se ofrecen los siguientes argumentos para sentar las bases de entendimiento del problema en relación con la agricultura: -En promedio, la gente requiere setenta veces más agua para cultivar

alimentos que para su uso doméstico. -Las plantas usan entre 500 y 4,000 litros de agua para producir un kilogramo de granos para la dieta básica, como arroz o trigo. Pero, lo fundamental de lo que se dice en relación con la crisis del agua y la crisis agrícola:

-El valor del agua en la agricultura se mide en centavos, mientras que el valor del agua para uso doméstico o industrial se mide en dólares. La consecuencia es que por doquier, en esta competencia del agua, la población urbana le gana a los agricultores en esta competencia. El agua está abandonando la agricultura, para satisfacer la cada vez más creciente demanda urbana e industrial de países en desarrollo.

[H5] Otro elemento que vincula la agricultura con el nuevo rol de esta y lo rural en el ambientalismo global es: -La agricultura compite por el agua con la naturaleza. Toda el agua en el ciclo hidrológico proporciona servicios ambientales…

La UNESCO por su cuenta, nos informa que En el debate mundial sobre la creciente escasez de agua, la agricultura suele estar asociada a una imagen de uso de agua ineficaz y despilfarrador. Esta imagen se debe al escaso rendimiento en términos de “eficiencia del uso del agua”, un término que fue definido como la relación entre agua de riego absorbido por las plantas y la cantidad de agua extraída realmente de su fuente con fines de riego. (Internet-UNESCO,

[H6] segundo informe sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo). La agricultura de riego se encuentra, de esta manera, en el banquillo de los acusados, siendo la fuente alimentaria de la humanidad (18% de las tierras de cultivo) que aporta entre el 30 y 40% de los alimentos producidos para el consumo humano. En México, se estima que el riego representa un 30% de la superficie cultivada y aporta un poco más del 50% de la producción. Esta agricultura tiene una productividad media de 3.5 veces más que la de temporal (Semarnat: 2002). A pesar de lo anterior, tenemos también evidencias de que lo rural no es beneficiario del agua potable disponible. Las cifras dejan claro que el agua potable y el saneamiento para aquellas, son problemas persistentes y refuerzan los rasgos de pobreza y enfermedades en lo rural. Menor agua disponible y saneamiento, provocará mayor incidencia de enfermedades y muertes. Inclusive en la agricultura bajo irrigación, la incidencia de enfermedades por contaminación de las aguas es un dato reconocido en México, sobre todo en El Bajío y el noroeste (campos hortícolas de Sinaloa, Baja California y Sonora).

IV.-Breve vistazo al agua nacional

[H7] Enseguida hacemos una semblanza hidrológica de nuestro país, con la intención de ubicar las manifestaciones de la crisis del agua. La precipitación pluvial de nuestro país es superior a los 1500 mm de escurrimiento medio anual y su comportamiento es descendente a lo largo del siglo pasado (gráfica 1). Se trata de una precipitación media aceptable, comparada con el resto del mundo. Sin embargo, la distribución en el espacio nacional es irregular (tabla 1), pues tenemos extensas zonas áridas y semiáridas en el norte, con medias anuales de precipitación pluvial muy bajas y dos regiones con una media superior a la precipitación pluvial nacional. La distribución de esta a lo largo del año se concentra en los meses de agosto, septiembre y octubre, con largos períodos de estiaje. La infraestructura hidráulica para irrigación y la población se concentran en las regiones norte y centro (mapa 2), en las cuáles llueve menos, pero cuentan con mayor superficie plana. En el sur, tenemos una topografía más accidentada y más agua, de tal modo que ahí se ha desarrollado una infraestructura hidráulica orientada a la generación de energía eléctrica. También esta región sur-sureste concentra cultivos de plantación como el café, cacao, plátano y algunos frutales, mientras que en el norte y centro tenemos cultivos de exportación como las hortalizas, gramíneas y oleaginosas. Mientras tanto, en todo el país se siembra de temporal el maíz y en menor medida, frijol. El uso principal del agua es en la agricultura de irrigación (70%) y le sigue el uso en las ciudades e industrias (gráfica 2). Estas en general, satisfacen sus

necesidades con agua del subsuelo, al igual que la tercera parte de la agricultura bajo irrigación. Las aguas subterráneas en general han tendido a la sobreexplotación en los sitios con mayor demanda del recurso (mapa 3). Se identifican 100 acuíferos en esta situación. Este proceso conduce finalmente a un problema de escasez en regiones que tienen serios problemas con el agua; sin ella no se puede vivir ni realizar actividad humana alguna. Por su parte, los acuíferos dañados tienden a provocar hundimientos de zonas que generalmente se encuentran pobladas. En paralelo, los acuíferos subterráneos tienen problemas de contaminación por agua fósil algunos y otros, por instrusión salina. Regiones sobreexplotadas manifiestan también problemas de contaminación por lixiviados, ver más adelante el caso de Tlaxcala. A su vez, la contaminación de los cuerpos de agua superficiales es una constante en el todo nacional (mapa 4). Aunque las cifras al respecto apenas empezaron a conocerse a fines de siglo, se reconoce ya que son escasos los escurrimientos superficiales sin contaminación. La distribución de la población y las actividades económicas en el espacio han conducido a generar una grave “presión hídrica” (mapa 5) en las regiones económicas más importantes. El centro y norte del país, ya sufren del llamado estrés hídrico; sus grandes urbes van ensayando soluciones que a final de cuentas provocan mayores problemas. En la agricultura se observa, en los noventa, la escasez relativa de agua como consecuencia de la sequía. Esto se atribuye al cambio climático mundial, pero también tiene que ver con la deforestación y la dinámica hidrológica que generan las grandes presas de irrigación, las que por cierto ya han cumplido su ciclo de vida útil.


V.-Agricultura, campesinos y agua

[H8] La agricultura mexicana, ha sufrido un proceso de deterioro acelerado; sobre todo en las últimas tres décadas del siglo XX y lo que llevamos del XXI (Bartra A: 2005; Rubio V: 2002 y 2005). Esta crisis ha dañado, sobre todo, a los habitantes rurales y productores agrícolas pobres, los cuáles han tendido a emigrar a las ciudades o a los EUA. El estancamiento productivo en alimentos básicos y la importación de estos, ha instalado al país en la dependencia alimentaria con los EUA a pesar de la importante infraestructura hidráulica nacional. La especialización en algunos productos emergentes que tienen acomodo en el mercado mundial, tales como las frutas, flores y hortalizas, no ha permitido superar las dificultades de una producción dependiente. Estos cultivos no son muy amables con la naturaleza, sino que implican mayores posibilidades de contaminación y agotamiento de los recursos. Los bienes básicos para la alimentación nacional han empezado a declinar por la imposibilidad de competir en el nuevo mercado abierto con el TLC, porque los subsidios que reciben los productores en EUA imposibilitan cualquier competencia con ellos. Así, la agricultura tiende al estancamiento en los últimos treinta años de la década y no parece superarlo en los inicios del nuevo milenio.